
Los cuestionamientos públicos al proyecto de casillas electrónicas -bautizado como “domicilio digital”-, habían dejado a Microsoft en una posición incómoda. Aún así, sus ejecutivos en Chile estaban decididos a seguir adelante en las tratativas con el gobierno.
Ya había dejado de ser tema de polémica pública cuando en octubre de 2007 tuvo lugar una de las reuniones entre las partes. La cita fue en la oficina de Alejandro Barros, secretario ejecutivo de la Estrategia Digital, dependiente del Ministerio de Economía, que si bien no llevaba el detalle de las conversaciones, centralizaba una serie de convenios que el gigante informático estaba desarrollando con el Estado chileno.
La mesa era amplia. El equipo de Microsoft estaba encabezado por su gerente general en Chile, Hernán Orellana, mientras que el Registro Civil era representado por el director, Guillermo Arenas. Lo acompañaban el ahora cuestionado asesor Andrés Contardo y el actual director interino del organismo, Luis Fuentes.
Fue Arenas quien tomó la palabra y sorprendió a sus interlocutores con un anuncio: el acuerdo no se haría directamente entre Microsoft y el Registro Civil, sino que ejecutaría a través de la Universidad de Valparaíso. Todos quedaron descolocados. El tema se zanjó en esa misma reunión. En esas condiciones, y más encima con el polvo que ya había levantado la iniciativa, la empresa prefería dar un paso al costado.
Luis Fuentes, actual director, estuvo presente en la reunión en calidad de asesor y confirmó a CIPER que Arenas propuso a la Universidad de Valparaíso como intermediario y que Microsoft se opuso.
Pese a que CIPER contactó a diversas fuentes que conocieron de cerca los hechos, nadie supo dar una respuesta certera de las intenciones de Arenas. Al parecer, nunca les quedó muy claro qué pretendía. Unos dicen que Microsoft quería que hubiera un concurso público para evitar cualquier cuestionamiento y en vez de eso, Arenas salió con la propuesta de la universidad. Otros afirman que una vez que el director del Registro Civil planteó esta alternativa, la empresa quiso que hubiera una licitación. Y esto, porque como la idea original no implicaba recursos del Estado, y por lo tanto no exigía licitación, al entrar un tercero en el proceso que obviamente cobraría por sus servicios, el modelo de negocios cambiaba y debía licitarse.
Lo cierto es que a Microsoft no le gustaron las nuevas reglas impuestas por Arenas. Sus ejecutivos no estuvieron dispuestos a exponer a la empresa a un proceso que la dejaría vulnerable a nuevos cuestionamientos.
–Se suponía que en esa reunión se iba a ver la implementación del proyecto, pero la cita se desarrolló de manera rara porque en un momento el director del Registro Civil dijo que no lo iba a hacer directamente sino a través de una universidad –recuerda el anfitrión Alejandro Barros–. El proyecto no prosperó y nuestra idea tampoco es empujarlo. No están dadas las condiciones y por lo que está pasando en el Registro Civil no se darán en el corto plazo.
Tras el escándalo de la licitación adjudicada a TATA, todos quienes conocieron las negociaciones entre Microsoft y el Registro Civil recordaron el episodio. De hecho ya durante el reporteo de la investigación de CIPER que reveló las irregularidades en marzo pasado, un actor de la industria tecnológica hizo notar que el famoso proyecto de “domicilio digital” había naufragado porque Arenas, en una actitud calificada de poco transparente, había intentado meter entremedio a una universidad sin ninguna justificación clara. Una vez publicado el reportaje, que develó el rol de doble asesor de Andrés Contardo, la misma fuente recordó el otro dato: Contardo era el hombre del Registro Civil para el proyecto de Microsoft.
El fracaso del convenio con Microsoft también cobró relevancia en la investigación que sigue la fiscal Alejandra Godoy. Todo indica que no lo considera un dato irrelevante. La semana pasada citó a declarar al gerente general de Microsoft, Hernán Orellana, y si bien el foco de sus preguntas no estuvo en este acuerdo sino en otros temas relacionados con la industria tecnológica, sí le pidió que relatara su versión de las negociaciones con el Registro Civil y el por qué del fin de las tratativas luego de que se intentara incluir a la Universidad de Valparaíso como parte del acuerdo.
Ya había dejado de ser tema de polémica pública cuando en octubre de 2007 tuvo lugar una de las reuniones entre las partes. La cita fue en la oficina de Alejandro Barros, secretario ejecutivo de la Estrategia Digital, dependiente del Ministerio de Economía, que si bien no llevaba el detalle de las conversaciones, centralizaba una serie de convenios que el gigante informático estaba desarrollando con el Estado chileno.
La mesa era amplia. El equipo de Microsoft estaba encabezado por su gerente general en Chile, Hernán Orellana, mientras que el Registro Civil era representado por el director, Guillermo Arenas. Lo acompañaban el ahora cuestionado asesor Andrés Contardo y el actual director interino del organismo, Luis Fuentes.
Fue Arenas quien tomó la palabra y sorprendió a sus interlocutores con un anuncio: el acuerdo no se haría directamente entre Microsoft y el Registro Civil, sino que ejecutaría a través de la Universidad de Valparaíso. Todos quedaron descolocados. El tema se zanjó en esa misma reunión. En esas condiciones, y más encima con el polvo que ya había levantado la iniciativa, la empresa prefería dar un paso al costado.
Luis Fuentes, actual director, estuvo presente en la reunión en calidad de asesor y confirmó a CIPER que Arenas propuso a la Universidad de Valparaíso como intermediario y que Microsoft se opuso.
Pese a que CIPER contactó a diversas fuentes que conocieron de cerca los hechos, nadie supo dar una respuesta certera de las intenciones de Arenas. Al parecer, nunca les quedó muy claro qué pretendía. Unos dicen que Microsoft quería que hubiera un concurso público para evitar cualquier cuestionamiento y en vez de eso, Arenas salió con la propuesta de la universidad. Otros afirman que una vez que el director del Registro Civil planteó esta alternativa, la empresa quiso que hubiera una licitación. Y esto, porque como la idea original no implicaba recursos del Estado, y por lo tanto no exigía licitación, al entrar un tercero en el proceso que obviamente cobraría por sus servicios, el modelo de negocios cambiaba y debía licitarse.
Lo cierto es que a Microsoft no le gustaron las nuevas reglas impuestas por Arenas. Sus ejecutivos no estuvieron dispuestos a exponer a la empresa a un proceso que la dejaría vulnerable a nuevos cuestionamientos.
–Se suponía que en esa reunión se iba a ver la implementación del proyecto, pero la cita se desarrolló de manera rara porque en un momento el director del Registro Civil dijo que no lo iba a hacer directamente sino a través de una universidad –recuerda el anfitrión Alejandro Barros–. El proyecto no prosperó y nuestra idea tampoco es empujarlo. No están dadas las condiciones y por lo que está pasando en el Registro Civil no se darán en el corto plazo.
Tras el escándalo de la licitación adjudicada a TATA, todos quienes conocieron las negociaciones entre Microsoft y el Registro Civil recordaron el episodio. De hecho ya durante el reporteo de la investigación de CIPER que reveló las irregularidades en marzo pasado, un actor de la industria tecnológica hizo notar que el famoso proyecto de “domicilio digital” había naufragado porque Arenas, en una actitud calificada de poco transparente, había intentado meter entremedio a una universidad sin ninguna justificación clara. Una vez publicado el reportaje, que develó el rol de doble asesor de Andrés Contardo, la misma fuente recordó el otro dato: Contardo era el hombre del Registro Civil para el proyecto de Microsoft.
El fracaso del convenio con Microsoft también cobró relevancia en la investigación que sigue la fiscal Alejandra Godoy. Todo indica que no lo considera un dato irrelevante. La semana pasada citó a declarar al gerente general de Microsoft, Hernán Orellana, y si bien el foco de sus preguntas no estuvo en este acuerdo sino en otros temas relacionados con la industria tecnológica, sí le pidió que relatara su versión de las negociaciones con el Registro Civil y el por qué del fin de las tratativas luego de que se intentara incluir a la Universidad de Valparaíso como parte del acuerdo.
2 comentarios:
Naciste el 11 de Mayo de 1973 y mantienes una deuda de 33.590, venciò el 20 agosto de 2002...
jajajajajajaXD
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